29 de abril de 2008

Sugar and spice

Human reproduction
Sugar and spice...
Apr 24th 2008From The Economist print edition


Skip breakfast for a daughter, eat up your cereals for a son

THERE are numerous old wives' tales about how a couple can increase their chances of having a boy or a girl. For a son, make love only on odd days of the month, eat plenty of meat and be sure the father keeps his genitals cool by wearing boxer shorts and loose-fitting trousers; for a daughter, put a wooden spoon under the bed and eat plenty of yogurt.
Although a child's sex is genetically determined by the father, mothers can influence the development of one sex rather than another. Studies in animals and humans suggest that there are links between the sex of a child and the mother's diet and her levels of stress. Although the mechanisms are not well understood, this appears to have evolutionary roots which favour greater reproductive success. Hence in hard times when food might be scarce, daughters were more valuable because their chances of providing offspring would have been greater than sons, who might get killed or fail to find a mate. But in good times sons were a better bet because they could father more children.
Those same evolutionary influences persist in modern life. New research shows a clear link between higher energy intake around the time of conception and the birth of sons—especially by mothers who eat cereals for breakfast.
The study, by a team of researchers from the Universities of Exeter and Oxford, looked at the eating habits of 740 British mothers expecting their first child. The overall sex ratio of their children was close to 50:50. But when split into three groups according to the number of calories the mothers consumed around the time of conception, the picture changed. Of those with the highest energy intake, 56% had sons, against 45% in the group with the lowest calorie intake. Moreover, besides consuming more calories the women with sons were more likely to have eaten a higher quantity and range of nutrients, especially breakfast cereals.
This could help to explain why there has been a small but consistent decline over the past 40 years in the proportion of boys being born in relatively well-off industrialised countries, says Fiona Mathews of the University of Exeter, the lead author of the group's paper, which was published this week in the Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.
Big dietary changes have taken place in developed countries. Yet despite rising levels of obesity and a decline in physical activity, the group could find no evidence of a link between the body-mass index of a mother and the sex of her child. But worries about weight have led many women to eat low-calorie diets. Moreover, says Dr Mathews, skipping breakfast has become far more common.
So what could be happening? It is known from in vitro fertilisation research that high levels of glucose can enhance the growth and development of male embryos but inhibit female ones. Skipping breakfast extends the normal period of nocturnal fasting and depresses glucose levels, which the group thinks could be interpreted by the body as indicative of hard times. So, prospective parents now know what to do first thing in the morning.

17 de abril de 2008

Los santos padres

:: Los santos padres (II) - Andres Bedoya
Para quienes no leyeron mi artículo del jueves pasado, les reproduzco la “plegaria” que Benedicto XVI –en una noche de insomnio o pesadillas– ha dado a luz para ser formulada en las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa Pasada, y dice así: “Recemos por los judíos. Que Dios Nuestro Señor ilumine sus corazones para que reconozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres. Dios omnipotente y eterno, tú que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, concede, propicio, que, entrando la plenitud de los pueblos en tu Iglesia, todo Israel sea salvado.” ¡Es decir! ¡Eso sí es empaque, caparazón, raza y concha! ¡Para que los judíos se salven tienen que hacerse católicos! ¡Cojonudo! ¡Tiene la desvergüenza y frescura de darle consejos a Dios para la mejor forma de que el pueblo de Israel se salve! Te tengo una novedad, Benedicto: ni tú ni tus seguidores tienen pase libre al Paraíso, sin interesar cuántos colgandijos, cucuruchos báculos, oropeles y demás huevadas lleves en tu ataúd. Cuando mueras, igual que Cristo, volverás al polvo. Memento homo quia pulvis est et in púlverem reverteris. Jesucristo murió hace dos mil años y se fue al cielo, creyéndose judío de corazón. Si el nazareno volviese a la tierra, lo primero que haría es preguntar por la sinagoga más próxima, sin tener idea de lo que hicieron los pendejos de sus apóstoles. De enterarse, él mismo se crucifica de nuevo. ¡Por la metagalaxia! Este Papa no sólo quiere llevarnos de vuelta a la Santa Inquisición, sino directamente a Las Cruzadas. Se ha convertido en una suerte de matoncito de barrio. Y, más grave aún, su famosa “plegaria” se refiere exclusivamente al pueblo judío. Agradece ¡Oh Santísimo Padre! que Israel necesita del Vaticano como una suerte de contrapeso al Islam. De no ser así, ya te habría enviado al Mossad... sino a sus bombarderos. ¿Por qué no pergeñas otra “oración” dirigida al pueblo musulmán? ¿A ver, a ver? ¿Te atreverías? No lo creo. Al día siguiente se aparece por ahí un “musulmán bomba” en una de tus ceremonias públicas y te convierte la misa en un ají de gallina. Dice Julio María Sanguinetti, abogado, periodista y ex presidente del Uruguay acerca del horror que aquí comentamos: “La persecución racial, la intolerancia religiosa son males endémicos que aún debemos combatir. No es razonable, por lo mismo, que una iglesia vaticana, que venía evolucionando hacia el diálogo y la convivencia, dé este paso atrás. Grande o pequeño, no interesa. La cuestión es que la mentalidad que está en la raíz de esta decisión no se compadece con los esfuerzos de los últimos Papas y vuelve a sembrar una semilla de intolerancia que no deberíamos observar con indiferencia”. ¿Bien por don Julio María! ¡El sí se merece todo mi respeto! Hasta más vernos.

XS,XS

:: ¡XS, XS, XS, XS! Andres Bedoya
El título de esta nota es el sonido que hacemos para que un perro ataque o para que dos peleen entre sí. Me ha provocado gritar ¡xs, xs, xs! para inyectar sangre en los ojos a un par de canes humanos: monseñor Juan Luis Cardenal Cipriani (muy religioso él) y su opuesto (pero no menos religioso), el ex congresista huevera (“caviar” se queda para los comunistas de apellido compuesto) y hoy compañero mío columnista en este mismo diario, Rolando Breña Pantoja. No soy quién para defender a Cipriani. Después de todo, la organización a la que pertenece, El Vaticano S.A., se asienta en la más grandotototototota de las mentiras que registra la historia de la humanidad: la divinidad de Jesús de Nazaret, inventada en el año 300 d.C. (más o menos) por el emperador romano Constantino e impuesta por la fuerza a todos los obispos de la época (los que votaron en contra fueron exiliados del imperio). Pero sí me revienta que quien critica a la Iglesia católica, recordando a Bruno, Servet, Copérnico y los ejemplitos de siempre, y a “genocidas y dictadores como Franco, Hitler, Pinochet y Fujimori”, tenga la concha de abanico, la raza, el empaque y la papa, de olvidarse de otros personajillos como Stalin (él solito ordenó la muerte de más de 20 millones de campesinos), Lenin, Mao Zedong, Pol Pot, todos los gobiernos títeres de los países satélites, y los chiquitos: el cobarde de Fidel Castro que sólo mataba por la espalda y el incapaz del “Che” Guevara, que fue espichado de su cargo por bruto, por órdenes de la Unión Soviética, y cuyo hobby era fusilar a víctimas debidamente maniatadas. Sí, mi querido Rolando, tienes razón: el marxismo no se vende. Son ustedes quienes se venden, infestan instituciones sanas y se cobijan bajo las polleras de las oenegés, con el único objetivo de impedir el progreso de un país y convertirlo en hacienda particular y privada para el enriquecimiento y poder de colonias de comunistas que sólo pueden triunfar económicamente esclavizando a los demás. El marxismo es una religión más que, como tal y como todas las religiones de la historia, sólo produce fanatismo, intolerancia, sangre y muerte. Y ustedes creen en ella a pesar de las pruebas en contra de su absoluta inoperancia. Marx, Engels, Lenin y Stalin son su particular “Santísima Cuatrinidad”, sus cuatro evangelistas. Y al igual que el cristianismo, también tuvieron su “reforma” y se dividieron en moscovitas, albaneses, maoístas, trosquistas, presidentegonzalistas, idea suche y cuanto hay. Si también usaran cucuruchos, báculos y polleritas, hace tiempo que habrían dejado sin trabajo a todos los payasos del planeta. Y todos nos mataríamos de la risa si no fueran tan peligrosos. Recuerda tus matemáticas: el marxismo (o comunismo o socialismo o como quieras llamarlo) ha causado ya la muerte de más de cien millones de personas... y la cuenta sigue corriendo, así que déjate de cojudeces. Hasta más vernos.