:: Los santos padres (II) - Andres Bedoya
Para quienes no leyeron mi artículo del jueves pasado, les reproduzco la “plegaria” que Benedicto XVI –en una noche de insomnio o pesadillas– ha dado a luz para ser formulada en las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa Pasada, y dice así: “Recemos por los judíos. Que Dios Nuestro Señor ilumine sus corazones para que reconozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres. Dios omnipotente y eterno, tú que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, concede, propicio, que, entrando la plenitud de los pueblos en tu Iglesia, todo Israel sea salvado.” ¡Es decir! ¡Eso sí es empaque, caparazón, raza y concha! ¡Para que los judíos se salven tienen que hacerse católicos! ¡Cojonudo! ¡Tiene la desvergüenza y frescura de darle consejos a Dios para la mejor forma de que el pueblo de Israel se salve! Te tengo una novedad, Benedicto: ni tú ni tus seguidores tienen pase libre al Paraíso, sin interesar cuántos colgandijos, cucuruchos báculos, oropeles y demás huevadas lleves en tu ataúd. Cuando mueras, igual que Cristo, volverás al polvo. Memento homo quia pulvis est et in púlverem reverteris. Jesucristo murió hace dos mil años y se fue al cielo, creyéndose judío de corazón. Si el nazareno volviese a la tierra, lo primero que haría es preguntar por la sinagoga más próxima, sin tener idea de lo que hicieron los pendejos de sus apóstoles. De enterarse, él mismo se crucifica de nuevo. ¡Por la metagalaxia! Este Papa no sólo quiere llevarnos de vuelta a la Santa Inquisición, sino directamente a Las Cruzadas. Se ha convertido en una suerte de matoncito de barrio. Y, más grave aún, su famosa “plegaria” se refiere exclusivamente al pueblo judío. Agradece ¡Oh Santísimo Padre! que Israel necesita del Vaticano como una suerte de contrapeso al Islam. De no ser así, ya te habría enviado al Mossad... sino a sus bombarderos. ¿Por qué no pergeñas otra “oración” dirigida al pueblo musulmán? ¿A ver, a ver? ¿Te atreverías? No lo creo. Al día siguiente se aparece por ahí un “musulmán bomba” en una de tus ceremonias públicas y te convierte la misa en un ají de gallina. Dice Julio María Sanguinetti, abogado, periodista y ex presidente del Uruguay acerca del horror que aquí comentamos: “La persecución racial, la intolerancia religiosa son males endémicos que aún debemos combatir. No es razonable, por lo mismo, que una iglesia vaticana, que venía evolucionando hacia el diálogo y la convivencia, dé este paso atrás. Grande o pequeño, no interesa. La cuestión es que la mentalidad que está en la raíz de esta decisión no se compadece con los esfuerzos de los últimos Papas y vuelve a sembrar una semilla de intolerancia que no deberíamos observar con indiferencia”. ¿Bien por don Julio María! ¡El sí se merece todo mi respeto! Hasta más vernos.