17 de abril de 2008

XS,XS

:: ¡XS, XS, XS, XS! Andres Bedoya
El título de esta nota es el sonido que hacemos para que un perro ataque o para que dos peleen entre sí. Me ha provocado gritar ¡xs, xs, xs! para inyectar sangre en los ojos a un par de canes humanos: monseñor Juan Luis Cardenal Cipriani (muy religioso él) y su opuesto (pero no menos religioso), el ex congresista huevera (“caviar” se queda para los comunistas de apellido compuesto) y hoy compañero mío columnista en este mismo diario, Rolando Breña Pantoja. No soy quién para defender a Cipriani. Después de todo, la organización a la que pertenece, El Vaticano S.A., se asienta en la más grandotototototota de las mentiras que registra la historia de la humanidad: la divinidad de Jesús de Nazaret, inventada en el año 300 d.C. (más o menos) por el emperador romano Constantino e impuesta por la fuerza a todos los obispos de la época (los que votaron en contra fueron exiliados del imperio). Pero sí me revienta que quien critica a la Iglesia católica, recordando a Bruno, Servet, Copérnico y los ejemplitos de siempre, y a “genocidas y dictadores como Franco, Hitler, Pinochet y Fujimori”, tenga la concha de abanico, la raza, el empaque y la papa, de olvidarse de otros personajillos como Stalin (él solito ordenó la muerte de más de 20 millones de campesinos), Lenin, Mao Zedong, Pol Pot, todos los gobiernos títeres de los países satélites, y los chiquitos: el cobarde de Fidel Castro que sólo mataba por la espalda y el incapaz del “Che” Guevara, que fue espichado de su cargo por bruto, por órdenes de la Unión Soviética, y cuyo hobby era fusilar a víctimas debidamente maniatadas. Sí, mi querido Rolando, tienes razón: el marxismo no se vende. Son ustedes quienes se venden, infestan instituciones sanas y se cobijan bajo las polleras de las oenegés, con el único objetivo de impedir el progreso de un país y convertirlo en hacienda particular y privada para el enriquecimiento y poder de colonias de comunistas que sólo pueden triunfar económicamente esclavizando a los demás. El marxismo es una religión más que, como tal y como todas las religiones de la historia, sólo produce fanatismo, intolerancia, sangre y muerte. Y ustedes creen en ella a pesar de las pruebas en contra de su absoluta inoperancia. Marx, Engels, Lenin y Stalin son su particular “Santísima Cuatrinidad”, sus cuatro evangelistas. Y al igual que el cristianismo, también tuvieron su “reforma” y se dividieron en moscovitas, albaneses, maoístas, trosquistas, presidentegonzalistas, idea suche y cuanto hay. Si también usaran cucuruchos, báculos y polleritas, hace tiempo que habrían dejado sin trabajo a todos los payasos del planeta. Y todos nos mataríamos de la risa si no fueran tan peligrosos. Recuerda tus matemáticas: el marxismo (o comunismo o socialismo o como quieras llamarlo) ha causado ya la muerte de más de cien millones de personas... y la cuenta sigue corriendo, así que déjate de cojudeces. Hasta más vernos.